Edgar Hoyos
Por qué?

Una bala rompió el espejo del bar donde me refugié durante una balacera en el Medellín violento de los años noventa.
Décadas después, aquel impacto regresa convertido en gesto artístico.
Hoy martillo el vidrio, como una forma de transformar la memoria de la violencia en imágenes de fuerza, luz y resiliencia.
En algún punto de cada obra aparece un impacto: una huella del disparo que conecta aquel pasado oscuro con una nueva posibilidad de belleza.
Los caballos de esta serie también nacen de la memoria. Desde niño aprendí a montar junto a mi padre, apasionado del mundo ecuestre, quien nos enseñó a admirar la energía y belleza de estos animales.
Así, violencia, memoria y amor, se encuentran sobre el vidrio:
El impacto que destruye, también revela.

